05 julio 2007

Entrevistas/ Daniel Link





Entrevista a Daniel Link

La literatura y la creación de nuevas variedades de mundo

En esta entrevista el escritor Daniel Link reflexiona sobre la realidad y la literatura, partiendo de su observación sobre los acontecimientos de Diciembre de 2001 para desembocar en la función de la literatura y cómo ésta se vincula con la política, el cine, internet y la lógica de la mercadotecnia y el prestigio.

Por Conrado Yasenza


1- Se ha preguntado y escrito mucho sobre los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001, pero poco, muy poco se ha buscado la voz de los escritores. Es por eso que me interesaría saber cómo vivió usted ese momento histórico y si elaboró alguna reflexión o sentimiento en torno a lo vivido.

- Lo que ocurre es que en relación con la política tal y como se expresó en diciembre de 2001, toda especificidad cesa. En las marchas, en las asambleas, en las plazas éramos todos ciudadanos, más o menos desconcertados, y estuvo bien que así fuera. En cuanto a reflexión… tampoco se puede esperar de los escritores más lucidez de la que entonces pudo tener cualquier desocupado. ¿Sentimientos? Los que circulaban en el aire: ira, frustración, deseo de destrucción. Otra cosa es el procesamiento de la crisis y ahí sí los escritores podemos esgrimir un saber diferencial, porque gran parte del trabajo que hacemos tiene que ver con la memoria. Tengo para mí que la crisis permitió que comenzáramos a pensar todo desde otro punto de vista. La cantidad de proyectos literarios que hoy existen (muchos de los cuales agonizan por asfixia política) se deben a un salto cualitativo que hay que considerar como consecuencia de los sucesos del 2001.
2- ¿Cree Usted que existe una suerte de banalización de la vida en general? Quiero decir, ¿se banalizan los discursos cotidianos, los políticos, los televisivos (los discursos de los medios masivos en general); hasta se banaliza el deseo, la vida y la muerte?

- Que la televisión sea banal no puede preocuparnos porque está en su esencia. Que la política se haya banalizado… no habla sino de la crisis profunda que atraviesan los sistemas de representación. Temerosos de perder no sé qué porcentaje de votos, pusilánimes, oscuros y miserables, los políticos han resignado la imaginación, que es la clave de todo. No se les nota una idea y, en los últimos tiempos, son reclutados entre la casta de obsecuentes más infame. Así estamos. En cuanto a la banalización del deseo, la vida y la muerte, creo que no se puede generalizar. Son temas sobre los cuales es difícil pronunciarse en una entrevista periodística.

3 - ¿Le parece que la literatura que esboza algún grado de compromiso político tiene mala prensa en la actualidad?

- Depende qué se entienda por compromiso político. La literatura de denuncia siempre fue débil en su alcance (sobre todo después de la aparición del periodismo). Sin dejar de ser políticos, son otros los objetivos del arte.

4- ¿Cree usted en la idea de que la creación literaria se vincula con la exploración de los márgenes de la vida y la existencia?

- Una de las tareas del arte (sino la única) es crear variedades nuevas de mundo. Si esas variedades nuevas están en los márgenes de la existencia o no, depende muchas veces de la mirada del escritor y de su voluntad de ir más allá de lo existente. En todo caso, la literatura que repite lo ya hecho suele ser bastante aburrida.

5- ¿Qué le sugiere la idea (en la literatura y en la vida real) de que el encuentro del cuerpo con su esencia o alma remita al espacio de la muerte y la locura?

- No entiendo los términos de la pregunta. ¿Alma? ¿Locura? En el arte, la única locura es la ausencia de obra.




6- ¿Hay un ofrecimiento de tipo corporal en la creación literaria, eso que comúnmente se denomina "poner el cuerpo en la obra"?

- Metafóricamente hablando, sí. Hay estéticas sacrificiales y otras que lo son menos. La literatura moderna suele tender a sacrificios radicales (Kafka, paradigmáticamente). Más que en términos de “poner el cuerpo” me gusta pensar en términos de ponerse en riesgo a uno mismo.

7- ¿Cómo ve la relación entre cine y literatura? ¿Por ejemplo, el proceso de adaptación o transformación de una novela a guión de cine?

- La transformación de una novela en película puede tener un sentido de pedagogía, no siempre feliz. También es cierto que muchas novelas se escriben pensando en la pantalla. Hay pasajes (y está bien que así sea) entre un soporte y otro, pero nada de eso modifica lo que es la literatura o lo que es el cine. El cine ha envejecido mucho y ya prácticamente no se hacen películas que escapen a la lógica del entretenimiento (y el cine llamado “independiente” me parece una aberración conceptual). Lo que queda, como balance, es la fuerza invencible de lo escrito.

8- ¿Sobre qué estructuras ideológicas e incluso filosóficas se articula hoy la construcción de una literatura argentina? ¿Existe algún paradigma de este tipo?

- La mayor parte de la literatura argentina que hoy se vende en librerías es cínica y careta y se deja llevar por la lógica de la mercadotecnia y el prestigio. Afortunadamente, hay una marea de experimentación que no cesa, o es lo que leo y eso es lo que me gusta, lo que resulta completamente ajeno a las “agendas” de las multinacionales.

9 - Teniendo en cuenta que Usted ha incursionado en el uso del blog, del cuál se nutrió su novela Montserrat, ¿cómo analiza la vinculación entre literatura y nuevas tecnologías (Internet)? ¿Y cómo se relaciona el libro, en su formato tradicional - papel- con la escritura desarrollada en los formatos blog? ¿Son estilos o géneros compatibles o antagónicos?

- La literatura siempre fue curiosa en relación con las nuevas tecnologías y siempre supo adaptarlas en su propio beneficio (desde la imprenta de tipos móviles hasta las rotativas y, ahora, los dispositivos electrónicos de publicación). El estilo no está en la tecnología sino en el uso que de ella se haga. Otro tanto podría decirse de los géneros, que son configuraciones culturales (y que, por lo tanto, varían históricamente). Ningún antagonismo. La literatura es omnívora.

10- ¿Le interesa la poesía? ¿Y cómo observa el panorama de la creación y difusión poética en la argentina?

- Por supuesto. Soy un pésimo poeta, pero no dejo de intentarlo. Los poetas son, entre otras cosas, excelentes organizadores de su propia ecología (recitales, editoriales, etc…), y saben, por otro lado, que no pueden sostener ninguna ilusión de éxito comercial, lo que los vuelve, al mismo tiempo, heroicos y salvajes. Los admiro mucho.

11- ¿Tiene alguna opinión sobre los hechos de represión y desaparición ocurridos en la Argentina actual?

- Como ciudadano, deploro cualquier forma de represión, incluso las más solapadas. Eso no es una opinión, sino una posición tomada. Vivimos un proceso de descomposición política porque quienes nos gobiernan no manifiestan ninguna intención verdadera de crear instituciones sólidas. Cada vez más, la sociedad es una sociedad en guerra.

12- Para finalizar, ¿Cuál es a su entender la función de la literatura?

- Ya lo dije: crear variedades nuevas de mundo. Cortar el plano del caos. Poner al que escribe en situación de desconocimiento de sí (en situación de aventura y experimentación).

Entrevista realizada por Conrado Yasenza, Junio de 2007

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